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La evolución histórica de la familia

Por: Cynthia Laverde 

Las sociedades en búsqueda de alimento fueron anteriores a las sociedades del descubrimiento de la agricultura. En esas economías, pequeños grupos de personas nómadas se ganaban la vida como cazadores y recolectores, a menudo sobrevivían en el nivel de subsistencia. La escasez era la norma, al igual que la reciprocidad y el intercambio.

Se esperaba que todos los niños miembros de los grupos entre hombres y mujeres, contribuyeran a la producción de alimentos. En las economías de subsistencia, el apoyo a los no productores a menudo amenazaba la supervivencia del grupo, y el tamaño de la población se mantenía pequeño por medio del aborto, el infanticidio, y a veces incluso el abandono de las personas mayores.

La mayoría de los estudiosos creen que un relativo grado de igualdad social existía en las sociedades recolectoras, porque la mayoría de ellos carecían de recursos excedentes, el concepto de la propiedad privada o el conocimiento de la paternidad biológica[1]. Los matrimonios o asociaciones macho-hembra era informales, de fácil disolución, secundarios a los lazos de parentesco y existía poco énfasis en la virginidad femenina, la paternidad, así que no había ningún incentivo real para que los hombres dominaran a las mujeres[2].

La evolución de la familia en el contexto intercultural de desarrollo, ve a todas las familias como entes simples y primitivos en evolución que existieron en las sociedades antiguas y en entidades modernas que surgieron como consecuencia de la industrialización.

Por otra parte, la premisa de que las primeras economías, tales como aquellas basadas en la caza y la recolección, evolucionaron en las economías modernas es errónea. Todavía existen economías basadas principalmente en la caza y la recolección hoy en día, con nuevas prácticas culturales diversas las cuales han cambiado con el tiempo. La mayoría ya no son nómadas, y han ganado un considerable control sobre su entorno, creando complejos sistemas políticos, sociales, y de parentesco. Mientras que la escasez es todavía a menudo la norma, esto no ha impedido el desarrollo de sistemas de estratificación basados en el acceso a los recursos o factores de estado, como son los curanderos, los cazadores, los jefes o líderes religiosos.

La familia patriarcal, que prevaleció entre los antiguos hebreos, griegos y romanos, se asocia a menudo con la poligamia, las instituciones familia y matrimonio eran consideradas  como sinónimo y no como categorías diferentes pero a la vez una relacionada con la otra  sin distinción alguna como ciencia y fenómeno social. Ello ha sido posible porque, a lo largo de la historia,  se ha ido adaptando a las nuevas realidades de los tiempos. Por eso, en mayor medida que ninguna otra organización social, la familia solo existe como proceso, es decir, solo se puede conocer mediante el estudio de sus transformaciones[3].

En Roma, el padre de familia era la única persona reconocida como un individuo independiente bajo la ley. Poseía todos los derechos religiosos como sacerdote del culto a los antepasados de la familia, todos los derechos económicos como único dueño de la propiedad de la familia, y el poder de vida y muerte sobre los miembros de la familia. A su muerte, su nombre, la propiedad y la autoridad descendía a sus herederos varones. El sistema romano fue trasladado en muchos de sus detalles en tanto el canon y la ley secular de Europa Occidental.

En el siglo XIX, Cuando las naciones occidentales empezaron a otorgar a las mujeres los mismos derechos que al hombre con respecto a la propiedad de bienes, el control de los niños, el divorcio, y similares, produjeron cambios en la estructura de la familia, y los derechos y protecciones asociadas con ella. El estado también ha intervenido para modificar la autoridad de los padres sobre sus hijos. Al mismo tiempo, la educación se ha desplazado cada vez más desde el hogar hasta la escuela. En Europa occidental, donde la legislación ofrece beneficios financieros igualdad y capacidad legal para todos los niños, las familias han llegado cada vez más a consistir en uno o dos padres solteros y sus niños, especialmente en Escandinavia y otras partes de Europa.

Otro factor que afectó a la familia euro-americana moderna fue la Revolución Industrial, que eliminó de la casa muchas tareas económicas de fábrica, tales como hornear, tejer etc. Las condiciones económicas y sociales han desalentado la presencia del marido y padre en el hogar; en las comunidades industriales la esposa y la madre también se emplean a menudo fuera de la casa, dejando a los niños ser cuidados por otros. Los sociólogos y los psicólogos encuentran en estas relaciones modificadas de los miembros de la familia entre sí y de la familia a la comunidad en general la fuente de muchos problemas tales como el divorcio, la enfermedad mental, y la delincuencia juvenil.

 

Así lo plantea el blog de Blogpsicología:  

 

“Etimológicamente, la palabra “familia” proviene del latín “familus” que significa “sirviente que pertenece a un amo”. La familia está estrechamente unida a un régimen de propiedad y a un sistema de producción; el esclavista. Dentro de la familia había una esclava que era justamente la mujer.

Al entrar en la Modernidad, la familia se vuelve un espacio privado, lo que se relaciona con el surgimiento de la construcción de la noción de “individuo”. Es interesante poder ver la privatización del espacio familiar a través del aparato jurídico, contrato social, etc. Con el surgimiento del Estado – Nación vemos también la complejización de las relaciones con la Iglesia. La Revolución Industrial y los procesos de urbanización crecientes transformarán sustancialmente a la familia. Por otro lado, vemos como se reduce número de integrantes creándose la familia conyugal nuclear, caracterizada por vínculos más lábiles entre quienes pertenecen a ella. Individuos que en su condición nueva de libertad se integran masivamente a las leyes de la oferta y la demanda. La familia pasa a ser una unidad de consumo, antes que una unidad de producción.

Todo esto modifica la subjetividad, se construye el sujeto moderno de la razón, equilibrado y ajustado, con un nuevo modo de vida. La infancia es revalorizada, el niño pasa a ser el centro de la atención materna y del hogar. El Estado comienza a normatizar desde distintos ángulos la crianza y se establecen nuevos valores”[4].

 



[1] CASARES, Martín. Antropología del género. Culturas, mitos y estereotipos sexuales. Universitat de València, 2006 pág 227.

[2] COLTRANE, Scott & ADAMS, Michelle. Género y Familia. El lente del Género, segunda edición. Publicaciones Rowman & Littlefield. Nueva York, 2008. Pág. 58.

[3] RODRÍGUEZ Lores, A. y DE LA CRUZ, Muguercia, M. "Reflexiones sobre la familia y el matrimonio desde la sociología y el derecho como fenómeno no solo social sino también como ciencias", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Mayo 2012, www.eumed.net/rev/cccss/20/

[4] http://www.blogpsicologia.com/historia-de-la-familia/

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