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UN SALUDO NO SE LE NIEGA A NADIE. LO QUE SE PUEDE GANAR CON UN GESTO AMABLE

El saludo más que un requerimiento protocolario,  norma de convivencia o posible cortesía, permite conectarse y reconocer que hay otro ser humano frente a usted. 

Saludo Maorí. Foto tomada de: https://bit.ly/2GW0Muw 

Inicialmente el saludo no fue concebido como una demostración de amistad, por ser el hombre “potencialmente feroz”, sino fue una manera de expresarse las personas para la no agresión entre ellos. En la época primitiva, los guerreros usaban muchas más gestualidades y simbologías para comunicarse, y el saludo vino a formar parte importante, “pues en momentos de gran tensión y temor se tomaban de las manos para disipar o calmar los ánimos entre los miembros de las tribus. Garantizando que no se portaran armas con las que se podían hacer daño” (1). 

El saludo nació entonces en la historia como resultado a la necesidad de sobrevivir al temor, a la violencia, a la muerte, a la integridad, incluso como una manera de preservar la vida. Probablemente hoy, esos temores dejaron de existir para darle al saludo una connotación diferente, en círculos de amigos, contextos familiares, colectivos o laborales, aquellos temores se dejaron a un lado pero los gestos de darse la mano siguen vigentes. “En el mundo existen alrededor de siete mil lenguas, y en todas ellas hay diversas representaciones utilizadas para saludar” (2).

Protocolo y comunicación. Foto tomada de: https://bit.ly/2PISlFH 

Cuando el sujeto nace, se encuentra con unas herramientas de uso del lenguaje y expresiones que aprende en su primer plano colectivo. El cual se ve acogido naturalmente a través de los procesos de socialización e interacción básica, ejercidos dentro de su núcleo familiar. Esta estructura ya instituida no es cuestionable, se asume que son usos establecidos convencionalmente en la sociedad. Entonces, para Berger y Luckmann se reflexiona sobre la existencia de una “lingüística social” en conjunto y paralelamente a la lingüística formal que consolida al ser racional, afectivo, ético, estético y socio-cultural como una unidad que le permite relacionarse intersubjetivamente y en contextos determinados. 

Es así como se crea un nuevo ser preparado, no solo para el lenguaje sino también para generar acciones. Se podría decir, que lo que piensa y dice es porque ya ha sido establecido inicialmente en el contexto social y en muchos casos no proviene del sujeto la iniciativa; sino actúa de acuerdo a unas costumbres colectivas impuestas. Y en la medida en que así lo haga será considerado y reconocido como un ser sociable en las relaciones del lenguaje, que busca la convivencia o satisfacer necesidades específicas. Sin embargo, no se desconoce la construcción de un yo autónomo e individual a partir de la colectividad y lingüística social que acoge y finalmente transforma. En palabras de Berger y Luckmann (1983):

“El lenguaje objetiva las experiencias compartidas y las hace accesibles a todos los que pertenecen a la misma comunidad lingüística, con lo que se convierte en base e instrumento del acopio colectivo de conocimiento” (3). 

En este sentido, los sujetos construyen gramáticas de mundos a partir de las prácticas sociales del habla, que expresan y dan valor, desarrollándose ya sea en eventos o conductas que afectan las condiciones, relaciones y acuerdos culturales.

Al igual que las costumbres y los usos, la lingüística también sufre transformaciones significativas, determinadas por las distintas y cambiantes formas de vida, pero no pierde su sentido y origen, aunque este sea desconocido en la época actual. Como se observa en el principio del saludo. Cuando se saluda a alguien de la mano u otras representaciones características del saludo, se olvida la esencia del ejercicio y en muchos casos se reduce a una acción estrictamente mecánica. No se percibe como el resultado, recuerdo o residuo de un acontecimiento importante de la especie humana sino se ejecuta casi que inconscientemente. 

Para algunos autores como Ortega y Gasset (1961) “el saludo es considerado inicialmente como la entrega de sumisión del inferior al superior” (4). Cuentan que el hombre primitivo en sus luchas por supervivencia, asesinaba a los habitantes de las tierras que conquistaba, dejando los cadáveres tirados hasta ser estos consumidos por animales salvajes. Todo esto para demostrar fuerza, poder, dominio y superioridad. Posteriormente, los conquistados no fueron asesinados sino eran convertidos en esclavos, quienes debían tener actitudes de sumisión ante sus conquistadores. Expresiones como enseñar sus manos, hacían parte de ceder y tener derechos sobre él. 

Los hombres en Egipto solían tocarse las rodillas y en ocasiones el suelo con el revés de la mano derecha. En Europa medieval los de igual estatus se besaban las mejillas y se daban la mano, aunque también los hombres se quitaban el sombrero y las mujeres realizaban una pequeña reverencia. Claudio, el emperador recibía uno de los saludos más nefastos y conocidos en la historia de Roma, cuando las personas iban a ser ejecutadas o salir sus tropas a las batallas, mencionaban “Ave Imperator, morituri te salutant… “Hola, Emperador, los que van a morir te saludan” (5).

En otras culturas, el saludo dejó de ser la sumisión y mansedumbre para convertirse en rituales de paz y buenos deseos. Las islámicas, judías, eclesiásticas y de carácter religioso, las palabras “salaam aleikum, shalom aleichem y pax vobiscum” (6) significan “la paz sea contigo o con vosotros” desde tiempo atrás han sido usadas para saludarse. En la cultura clásica se hacía a través de votos deseando salud y bienestar para el individuo. Los griegos usualmente se dicen “Khaíre” que denota “te deseo alegría” también son auspicios de buena salud entre las personas.

En su fisiología el saludo, se ve evolucionando desde la sumisión y el dominio hasta el consenso de las relaciones interpersonales de reconocimiento con el otro. El dar la mano, u otras acciones al saludar, entonces es el resultado de un acto funcional de mansedumbre desarrollado a otro simbólico, adquiriendo nuevos valores que van cambiando de acuerdo a las prácticas cotidianas.  

Para entender un poco más, lo que implica un saludo, se acudió a la psicóloga Verónica Díaz Sánchez. A quien se le realizó una entrevista para la Revista Comunicacción.

Revista Comunicacción: ¿Qué se entiende cómo saludo? 

Verónica Díaz Sánchez: Creo que más que una obligación o una norma de convivencia o cortesía tiene que ver con un gesto que permite conectarse, o permite reconocer que hay otro frente a mi o que hay otro conmigo o que alrededor mío hay otro ser humano. Es esa posibilidad de reconocer que hay otro ser humano igual que yo, y de crear un espacio de encuentro en donde cada uno va a compartir así sea por unos segundos, minutos u horas un espacio, experiencias, etc.  

RC: ¿Por qué es importante el saludo?

VD: Es importante porque justamente estamos trabajando con una empresa en la que hace poco a través de una intervención desde el comité de convivencia laboral, resulta que una de las cosas que parecen más curiosas es que en el lugar de trabajo que son pocos en la oficina; son como 25 0 30 personas, la mayoría llegan y no saludan. Y de hecho de allí salió la idea de hacer una campaña sobre el saludo y cómo empezar a recuperar ese espacio de saludar en el ascensor, de saludar cuando se llega al lugar de trabajo, porque cada persona llega es en su mundo y se sienta y continua con sus labores de manera continua y mecánica. Esto ha traído varios conflictos en el equipo, cierto malestar y roces menores que nacen a partir de un espacio de cercanía que no se da con las otras personas que llegan y no saludan. 

RC: ¿Cómo impacta un saludo y de qué depende? 

VD: Frente a esto del impacto del saludo, recordaba como desde las distintas culturas es diferente el saludo. Si es en España, por ejemplo, en la empresa que estamos, los españoles cuando te presentan con alguien te saludan de doble beso, pero si estamos en Colombia te hacen un estrechón de mano. Ahora que estoy en Perú por ejemplo, aquí me presentan a alguien y se da un beso en la mejilla. Entonces en cada una de las culturas se ha creado una forma de conectarse o reconocer al otro y me llama particularmente la atención el saludo en las culturas indígenas. Tenemos mucho que aprender de ellas, en las tribus natal que están en Sudáfrica, allí saludan diciendo Sawubona que significa “te veo, eres importante para mí y te valoro”. Y me parece muy interesante porque es ese espacio en el que se permite que la otra persona entre en contacto contigo, así como el namaste, que “es te veo”. En Irán por ejemplo, los ancianos para saludar a unas personas muy cercanas tapaban sus ojos con sus manos y decían “tú eres mis ojos”. Y así sucesivamente, pienso que desde las culturas indígenas y otras culturas tienen mucho que aportarnos en cómo ese saludo no es simplemente una cortesía sino que va más allá.

RC: ¿Con que intención se da el saludo?

VD: Indiscutiblemente en el saludo no solamente está la palabra, la expresión verbal, sino que hay todo un lenguaje no verbal que lo acompaña y de esta manera también nos da información sobre la intención. La intencionalidad o también sobre la sinceridad o la misma cercanía con la persona y en esa medida el saludar puede ser más fácil para ciertos tipos de personas que para otras. Y esto depende en gran medida de sus habilidades sociales y en algunas personas no es tan fácil, por ejemplo dar un abrazo, interactuar con otros, desde el mismo saludo. De ahí se ve la necesidad de fortalecer esas posibles dificultades en las habilidades sociales porque esto va a repercutir en sus relaciones interpersonales. 

RC: ¿Qué puede decir un saludo sobre una persona?

VD: Por ejemplo, en las entrevistas de trabajo o las pruebas psicométricas de selección, empieza con el saludo y es a partir del saludo donde se pueden identificar o se fija la atención en ciertos detalles como si la persona estrecha la mano con seguridad, o es dubitativo, o si hace o no hace contacto visual, la expresión de su rostro cómo es, y si está dispuesto a saludar o no, o que tan próximo es la rigidez o no del brazo. Todos esos detalles pueden ser simples indicadores, claro está que no concluyentes, pero si son unos indicadores de ciertos rasgos de personalidad que nos ayudan a identificar al sujeto y también que no es solamente lo que se dice sino como se transmite y esa es la clave de una comunicación efectiva que logra por ejemplo una muy buena entrevista de trabajo. 

Por tanto, saludar se convierte en un “acto de habla comunicativo y a su vez regulativo” (7), como lo expresa Habermas, pues los actores hablan sobre algo en un mundo social, con el propósito de establecer relaciones interpersonales aprobadas y donde el comportamiento finalmente alcanza una aceptación entre los involucrados. 

Entonces se puede decir que el saludo es el preámbulo para el diálogo y puede ayudar a calcular y diagnosticar el estado de ánimo del sujeto con quien se interactúa, o tener una visualización de las intenciones y así obtener una estrategia que provoque un acercamiento. Ortega y Gasset (1961) entienden el saludo como “El acto inaugural de nuestra relación con la gente en el que mutuamente nos declaramos dispuestos a aceptar todos los demás usos vigentes en ese grupo social” (8).

De acuerdo a lo anterior, en el acto de habla del saludo se pueden identificar algunas ideas generales de cuál es la mejor forma para saludar, que pueden ser usadas en todos los contextos en el que se desenvuelva cotidianamente y en donde se requiera indiscutiblemente saludar. Pues es recomendable e imprescindible saludar, a lo que no está obligado es a tener que entablar un diálogo sino lo cree pertinente, pero no deje de saludar a las personas que encuentre en cualquier lugar, incluso si no las conoce o no tiene ninguna relación cercana con ellas. Esto dice mucho acerca de su educación y esencia de ser humano. Finalmente son actos de los que nadie depende ni obligan, pero no cuesta nada tener la iniciativa y darlos.  

FORMAS ADECUADAS DE SALUDAR:

Saludar también tiene sus reglas de protocolo, cortesía y respeto. Existen actos y lenguajes coloquiales que son usados de manera cotidiana y generalmente ya están aprobados y regulados en las sociedades en que se practican. Pero no es lo mismo saludar a un allegado o familiar que a un jefe o director de alguna empresa, así no sea su jefe o se de en un evento informal. Lo apropiado es tener una regla general que pueda usarse en todos lados y quedar bien con todos a los que saludó, en un día que pueda ser identificado normal para usted. 

Observe a continuación cuáles serían esas formas de saludar en general que puede implementar y serle de gran ayuda:  

Infografía elaborada por: Laura Juliana Arciniegas Quiñonez. Información tomada del texto “Buenos modales. Buenos negocios”. Protocolo en la empresa de hoy. Edith Cortelezzi (9). 

Por tanto, es usted la persona que acciona el primer paso a nuevas y posibles oportunidades que podrán desencadenar sucesos positivos en su vida. En conclusión, el saludo favorece sin duda las relaciones interpersonales.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

1. AREIZA, LONDOÑO, RAFAEL. GARCÍA, VALENCIA. ALEJANDRO, DAVID (2004). ¿Qué significa saludar? Literatura y Lingüística. Revista de ciencias humanas. UTP. N°33.     

2. GOMEZ, QUEVEDA. ANDRES Y. (2013). Hello, hola…y más sobre los saludos y sus proyecciones. Recuperado de http://www.cubahora.cu/sociedad/de-los-saludos-y-sus-proyecciones 

3. BERGER y LUCKMAN (1983). La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrourtu.

4. ORTEGA y GASSET J. (1961). El hombre y la gente. En Obras completas, Vol. VIII. Madrid: Revista de Occidente.

5. Schele Stollerin, Eduardo. Publicado el abril 17, (2016). Ensayos 2 minutes read. “Filosofía del saludo”. (https://estudioscavernarios.com/2016/04/17/filosofia-del-saludo/) 

6. Casanova, Félix (2009). “Historia y origen del saludo”. Revista Digital “Historia de nuestra historia”.( https://hdnh.es/historia-origen-saludo/

7. HABERMAS, Jürgen (1998). Teoría de la acción comunicativa. Tomo I. Bogotá: Taurus,

8. ORTEGA y GASSET J. (1961). El hombre y la gente. En Obras completas, Vol. VIII. Madrid: Revista de Occidente.

9. Cortelezzi, Edith. Colombia (2014). “Buenos modales. Buenos negocios”. Protocolo en la empresa de hoy.

 

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